
CANTO AL MAR
Eres un manto azul de gran belleza,
protección y sustento de la vida;
de existencia de dioses la certeza.
Tu paisaje es cual tela colorida
con bordados de oro en filigrana;
al espíritu das la bienvenida.
Tus vaivenes emulan la pavana
que interpretas con trágica hermosura;
es sin duda, la música, tu hermana.
Acaricias la playa con dulzura
y cincelas la roca con tu brío;
las marismas dan fe de tu bravura.
Desde siempre, los hombres en navío
han surcado tu faz con valentía;
mas vivir o morir son tu albedrío.
Y aunque somos ejemplo de osadía
cuando hollamos tu fondo misterioso,
nos ofreces regalos de valía:
al marino, en su afán, manjar copioso,
al anciano, descanso en su vejez,
al artista, celaje majestuoso.
Los humanos reclaman tu avidez
cuando loco destruyes su morada;
¡y lo haces!, pues eres reo y juez,
y la vida es grandísima charada:
en tu seno florece el gran milagro,
tú controlas la última jugada.
Mi poema fugaz a ti consagro.
Antonio Pinedo ©
23-11-08
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