MUNDO PERFECTO*
Yo, el más imperfecto de todos los humanos,
deambulo en la vida por un mundo perfecto,
con gobiernos que emiten un códice correcto
cuyas leyes respetan todos los ciudadanos.
Donde al vicio reclaman su proceder abyecto
y lo miden y tasan cual finos artesanos;
mientras que la virtud, a ojos puritanos,
se registra y rotula de modo predilecto.
Donde comer, beber, dormir, son un aspecto
bajo el control estricto de unos jueces cristianos,
y cantar, trabajar o jugar son paganos,
ante hombres capaces de brillante intelecto.
Y se roba al vecino con gestos cotidianos
o se obsequian regalos con total desafecto;
se ama siempre al modo decretado o directo,
a pesar de que luego nos digan soberanos.
Y pregunto, ¿Por qué debo vivir tan recto
si yo soy tempestad y caos inhumanos?
Antonio Pinedo ©
01-12-08
(*) Este poema está basado en un texto con el mismo nombre del poeta y filósofo libanés Gibran Khalil Gibran
CANTO AL MAR (II)
A la Ría de Arousa llegas manso,
cual soldado abrumado por la guerra;
allí mezclas tus aguas con la tierra
para darle a la fauna un buen descanso.
Las almejas sembradas en parcelas
se alimentan y crecen con nutrientes,
que tus olas aportan muy pacientes
en perfectas hileras paralelas.
Las gaviotas anidan sobre roca
en mullidas alcobas verde claro;
son las algas que bañas con descaro
entre mimos y besos de tu boca.
Un paseo marítimo engalanas
con tus plácidas ondas y mareas,
salpicando de valvas concoideas
las arenas del val vilagarcianas.
Al final del paseo, ya a lo lejos,
donde asoma orgullosa Cortegada,
el crepúsculo fija su morada
y te pinta con múltiples reflejos.
Es allí, que los aires se enriquecen
con salitre y aromas marineros;
son el yodo y los platos taberneros
que al viajero aturdido se le ofrecen.
Por la noche los faros del paseo
te coronan con orla luminosa;
es la forma que tienen, animosa,
de decirte que estás en tu apogeo.
Caminar a tu vera es pasatiempo
de parejas cogidas por las manos;
atesoran amores meridianos
con visiones que evocan otro tiempo.
Antonio Pinedo ©
25-11-08
CANTO AL MAR
Eres un manto azul de gran belleza,
protección y sustento de la vida;
de existencia de dioses la certeza.
Tu paisaje es cual tela colorida
con bordados de oro en filigrana;
al espíritu das la bienvenida.
Tus vaivenes emulan la pavana
que interpretas con trágica hermosura;
es sin duda, la música, tu hermana.
Acaricias la playa con dulzura
y cincelas la roca con tu brío;
las marismas dan fe de tu bravura.
Desde siempre, los hombres en navío
han surcado tu faz con valentía;
mas vivir o morir son tu albedrío.
Y aunque somos ejemplo de osadía
cuando hollamos tu fondo misterioso,
nos ofreces regalos de valía:
al marino, en su afán, manjar copioso,
al anciano, descanso en su vejez,
al artista, celaje majestuoso.
Los humanos reclaman tu avidez
cuando loco destruyes su morada;
¡y lo haces!, pues eres reo y juez,
y la vida es grandísima charada:
en tu seno florece el gran milagro,
tú controlas la última jugada.
Mi poema fugaz a ti consagro.
Antonio Pinedo ©
23-11-08
LOS DOS ERUDITOS*
En Damasco vivían dos, sin par, eruditos.
Cada uno de ellos al contrario humillaba,
pues uno era creyente y el otro a Dios negaba.
Un día, en el mercado, se enfrentaron a gritos.
Ya pasadas tres horas, separáronse ahítos.
Esa noche el ateo con fervor se culpaba
y pedía perdón; mas el otro abjuraba
de su fe, y aplicaba fuego a sus manuscritos.
Aún más, el creyente renegó del Eterno,
y el ateo, en la iglesia, se postró ante el altar
suplicándole a Dios librarse del infierno.
Moraleja: Los sabios que no pueden hablar,
casi siempre padecen un gran conflicto interno.
El que quiera crecer, que procure escuchar.
Antonio Pinedo ©
06-11-08 (*) Este poema está basado en un texto con el mismo nombre del poeta y filósofo libanés Gibran Khalil Gibran
LÁGRIMAS Y RISAS*
Una noche cualquiera, por la orilla del Nilo,
se encontraba una hiena paseando segura.
Meditaba la bestia con terrible amargura,
que el desierto era cruel a la vez que tranquilo.
Se encontró por sorpresa con el gran cocodrilo,
y escondiendo su miedo preguntó con dulzura:
“¿Cómo está Usted Señor, vuesa ilustre bravura?”
“¡Estoy mal!” rezongó, a su alegre pupilo.
“Muchas veces yo lloro, mas se burlan de mí:”
“Esas son simples lágrimas de cocodrilo” “Hieren”.
La hiena contestó: “No se apiade de sí”
“Mire Usted mi problema; aunque negarlo quieren,
verdadera es mi risa, no cuestión baladí.
Si desean hundirnos, que sentados esperen”.
Antonio Pinedo ©
06-11-08
(*) Este poema está basado en un texto con el mismo nombre del poeta y filósofo libanés Gibran Khalil Gibran
LA ZORRA*
En un día soleado,
al nacer fugaz el alba,
una zorra vio su sombra
intuyendo muy ufana:
“Hoy comeré dos camellos”
Tras sufrir mañana aciaga,
a las doce se detuvo,
la cabeza bajó lacia
y a su sombra remiró… :
“Comeré, mejor, dos ratas”.
Antonio Pinedo ©
29-10-08 (*) Este poema está basado en un texto con el mismo nombre del poeta y filósofo libanés Gibran Khalil Gibran
EL OJO*
Un buen día dijo el ojo:
“Más allá de nuestro valle
veo un pico envuelto en niebla.
¿No es acaso muy radiante?”
El oído dijo entonces:
“Hablas sólo disparates,
yo no escucho ningún pico.
Tu sentido es poco fiable.”
Luego habló la mano y dijo:
“Yo no alcanzo ni a tocarle.
No hay montaña o pico alguno,
o quizás no sea grande.”
La nariz más tarde expuso:
“Te lo juro por mi padre
no hay tal pico, no lo huelo.
Para dudas no da margen.”
El primero dio la espalda.
Los demás pensaron: ¡diantres!
Qué enfadado veo al ojo;
no tiene ninguna clase.
Antonio Pinedo ©
03-11-08
(*) Este poema está basado en un texto con el mismo nombre del poeta y filósofo libanés Gibran Khalil Gibran